La comunicación en la pareja

La comunicación es todo proceso de transmisión de información que, si bien damos por sentado como una simple emisión de un mensaje, implica realmente mucho más y su éxito radica en tomar en cuenta esos otros aspectos.

Por otro lado, es importante observar el diálogo interno en nuestra mente, porque si nosotros mismos no nos podemos entender, ¿cómo vamos a lograr que nuestra pareja nos entienda?

En la relación de pareja la comunicación representa un asunto primordial, que sienta las bases para una posterior resolución de cualquier conflicto.

En infinidades de oportunidades escucho que las personas están cansadas de expresar, exigir o discutir con sus parejas para que sean escuchados. Al preguntarles cómo era su emoción en ese momento, la respuesta es siempre la misma: estaba molesto, frustrado, triste o rabioso.

Aquí encontramos la primera nueva variable a estudiar:  la emocionalidad. Cuando vamos a transmitir un mensaje, éste llega a su receptor o rebota si la emocionalidad que lo acompaña no es la correcta.

Cuando estamos enojados, tristes o frustrados imprimimos al mensaje una fuerza que suele ser interpretado más pronto que lo que estamos diciendo, lo que genera en el otro una señal de alerta que lo lleva a construir mecanismos de defensa. Tu corporalidad, el tono de voz, postura y hasta la mirada pueden detonar las alarmas que levantan barreras defensivas ante tu descontento.

Las leyes de la física expresan que toda acción genera una reacción de igual magnitud en sentido opuesto, es decir, que si estoy frustrado, esa emoción llegará primero a nuestro oyente y generara en el otro una reacción de igual magnitud haciendo que el  mensaje se pierda en el camino por la urgencia de crear barreras emocionales para defenderse de tu rabia y frustración. Así que, la emocionalidad juega un papel sumamente importante a considerar si quieres que tus ideas lleguen al receptor, es decir tu pareja.

Suelo explicar en mis consultas y charlas que si quieres que tu mensaje sea escuchado por tu pareja es vital que primero manejes el estado emocional en el que te encuentras. Cuando estás enojado, tu emocionalidad llegará primero, y lo que dices se perderá.

Al ignorar esto se hace común la formación de un círculo vicioso de emociones desbordadas, en la que nuestra comunicación corporal va diluyendo el mensaje. Como no logra ser bien recibido, caemos en una espiral de frustración, trayendo como consecuencia que la pareja nunca llegue al nivel de resolución de conflicto, sino que se quede en el nivel de desahogo disfuncional de la emoción, repitiendo las mismas crisis en intervalos continuos de tiempo.

Ahora bien, ya conociendo estas la emocionalidad y corporalidad como dos variables a tomar en cuenta para que llegue un mensaje en medio de una discusión, es importante que antes de emitir un planteamiento en medio de un conflicto, primero busquemos drenar o calmar el sentir que se activó; bien sea la rabia, frustración o tristeza.

Esto se logra buscando ese espacio personal donde podamos recobrar la calma. Cada quien tiene una manera particular de hacerlo, ya sea caminando, escuchando música, haciendo ejercicios, rezando, meditando, manejando, viendo programas deportivos un rato, etc. Este tipo de actividades permitirá aminorar esa molestia emocional para que no interfiera en el mensaje, así que una vez más calmado anímicamente nuestra corporalidad acompañará este sentir, que es el de buscar una solución  la situación dada.

Pero para lograrlo, es vital evitar seguir repasando en la mente el asunto, porque la idea es deshacernos de la emoción y esta no se apaciguará si continuamos visualizando en nuestra mente el pleito.

Por último, es importante tomar en cuenta que, así como nosotros nos tenemos que preparar emocionalmente para hablar con nuestra pareja, ésta también debe estar en condiciones para escuchar. Si tú ya estás más calmada y lista para la conversación, verifica que el otro esté igualmente tranquilo como para recibir el mensaje. Suele pasar que cuando uno está listo, el otro no, y por muy sereno que se encuentre el transmisor del mensaje, será frustrante hacerse entender si el receptor no está en condiciones para ello. Debemos aprender a manejar nuestra emocionalidad y verificar que el otro esté listo para escucharnos, en sincronía.

Existen otros varios factores importantes a tomar en cuenta para que la comunicación dentro de la pareja sea eficiente y eficaz. En el segundo capítulo de mi libro «ORÍGENES DEL DESAMOR: Errores comunes en las relaciones de pareja… y cómo evitarlos» trato sobre las circunstancias ideales para hablar, las distorsiones internas, el ruido externo y las señales de entendimiento, además de profundizar sobre este tema acerca de la emocionalidad y cómo afecta éste último.

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